miércoles, 14 de abril de 2010
Bendito
Al fin una torta para un señor en estos días tan poblados de rosados y florcitas. De María Florencia (que resultó que manda a sus niños al cole al que yo mando los míos) para su marido, base de brownie cubierta de merengue con apliques de fondant.

lunes, 12 de abril de 2010
El día y la noche
En fin: aquí van las fotos de los pedidos para el cumpleaños de Jorgelina. Por la noche hubo festejo salvaje (con torta animal print y trufas de choco blanco y coco, y negras con granas de choco traíadas de Salvador de Bahía) y de día un pequeño encuentro de tono romantique (con mini torta de brownie con merengue y mousse, galles y cupckes). Para serle sincera me encanta cuando todo queda así de divine así que no me quejo, sólo quiero que conste en actas que yo estaré loca pero mis clientas más. Por suerte Jorgelina lo asume y lo avisa, y yo le sigo la corriente, y las cosas quedan así de alucinantes.
Yo soy así
Por lo general hacia el fin de semana me vuelvo literalmente loca. Corro con los pedidos (y el resto de la vida) y duermo bien poco, todo bajo la mirada asesina de mi marido y mis hijos que amenazan con dejarme la valija en la puerta mientras me recuerdan que inicié Comieron Perdices para estra más tranquila (¡pffffffffffffffffffffffffffffffff!).
Cuando Mónica me llamó el miércoles no le dije que no en el primer minuto para no ser maleducada, pero después, cuando la escuché hablar, ya no pude resistirme. Siempre cuando estoy en medio de la locura digo "tendría que hacer tomado un pedido menos", pero este viernes (este sábado, debería decir, porque cuando me fui a la cama eran las 6 AM) ni se me ocurrió. Tenía previsto trabajar todo el día en los pedidos para el sábado pero al fin arranqué después del mediodía porque hasta esa hora estuve con el pedido de Mónica. Me pareció irresistible la noticia de que se casaba en octubre teniendo una hija de veinte y otra de cinco, es decir, que se casaba fuera de todo cálculo racional formal del estilo mecasoparatenerhijos o casémonosparaquelaborasocialnoscubraatodos, etc. "Yo soy así", me dijo, y supe que su "así" se parecía al mío, que ese "así" significaba que hay que tirar la casa por la ventana cada vez que se pueda y festejar cada motivo festejable. Aquí las fotos de lo que preparé para su té de chicas, con souvenir y todo.
Amiguííííísimos
Aquí sendas producciones. Para Nic muuuuchos cupcakes de brownie rellenos con mousse y trocitos de cookies bañadas; para Cari dos tortas dos, ambas con el mismo alma (bizcochuelo de chocolate macerado en salsa de frutilla relleno con mousse de chocolate) y la misma combinación de colores en la cubierta, una para festejar en familia y otra con los amigos.
Lo malo es que cuando cumplen los amigos pruebo todo lo que normalmente apenas llego a oler, de manera que aprovechando que es lunes me dispongo a empezar la dieta...
Cuñadísima
Cinco
Me acuerdo de la boda de Lili y Dani como si fuera hoy. Fue mi primer casamiento armenio y la fiesta estuvo poblada de detalles memorables. Los novios, sin ir más lejos, entraron bailando y aplaudiendo, y eso marcó el tono de todo lo demás. Para el carnaval carioca hubo velos para las chicas y turbantes para los varones y mi marido me reprocha que nos perdimos al final el show del Gordo Arturo, el prócer de la música armenia local, porque nos fuimos temprano para relevar a mi abuela que cuidaba a Juanita. De todas formas llevamos el CD que fue el souvenir en el auto, y más de una mañana vamos al ritmo de esa música tan peculiar semidormidos hacia el cole.
Cuando Lili me encargó esta torta con un número cinco en ocasión de su aniversario casi me infarto. Es un lugar común decir que los años pasan volando pero a veces se justifica.
Y ya que estamos se entusiasmó y encargó una pequeña mesa dulce para su cumple, que ya pasó pero decidió festejar de todas formas para tener una foto con su bebe Matías (y algún día me pedirá otra torta con un cinco para él y yo volveré con otro post sobre el paso del tiempo...)

Cuando Lili me encargó esta torta con un número cinco en ocasión de su aniversario casi me infarto. Es un lugar común decir que los años pasan volando pero a veces se justifica.
Y ya que estamos se entusiasmó y encargó una pequeña mesa dulce para su cumple, que ya pasó pero decidió festejar de todas formas para tener una foto con su bebe Matías (y algún día me pedirá otra torta con un cinco para él y yo volveré con otro post sobre el paso del tiempo...)
lunes, 5 de abril de 2010
Komm bitte, komm

De grande todo eso cambió. Mis hijos van a un colegio alemán (¿quién hubiera dicho, no? la maté con ese dato) y las tradiciones pascuales que allí aprendimos opacaron un poco todo lo otro. Nuestros niños, por lo pronto, esperan la pascua como se espera la navidad, lo que significa un verdadero ascenso en el ranking si yo vengo a ser el parámetro. En primer lugar los huevos no los regalan los padres, sino que los trae el mismísimo conejo. Y el conejo, señora, tiene la precaución de pasar las patas por cremita o chocolate blanco, para dejar huellas como pistas que guían al tesoro de chocolate. Me ENCANTAN los preparativos: tres dedos en témpera blanca para sellar ese recorrido mágico. Y los nenes se despiertan con sus vinchas de orejas hechas en la escuela para cantar "komm bitte, komm, osterhasen komm". Y después, en fin, qué le voy a contar, las huellas son menos prolijas y no tan blancas, son más bien pegotes, bigotes, manchas que rodean las sonrisas, las risas, las carcajadas. Le prometí fotos de lo que preparé para mi familia y aquí van: son galletitas para mi abuela, ahijada y sobrinos. Mis hijos, ya le dije, recibieron huevos, y para cortar el atracón chocolatoso de postre hice apple crumble (devorado antes del primer flash...). Chau, osterhasen.
sábado, 3 de abril de 2010
Preparados, listos
viernes, 2 de abril de 2010
Todos los caminos conducen a Roma
Usted sabe que yo le cocino sobre el pucho (¡y nunca le doy nada que haya pasado por el freezer!) para que todo conserve su sabor original, ese que sólo tienen las cosas cuando recién salieron del horno. Pero esta vez hubo que anticiparse, darle tiempo al pedido para cruzar el océano. En un nuevo delivery intercontinental, Ana partió hacia Roma con estos regalos pascuales para su tía y su sobrino (que acaba de nacer, así que más para sus papás que para él ¿no?). Ya que estamos le muestro una de las nuevas cajitas, que se suman a las otras, y estas vienen en distintos tonos, hay mucho para elegir: nada freezado, nada standarizado. Nunca.
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