Cuca, qué resultó heredera absoluta del gen de mi padre artesano y mi abuela tejedora, recibió un libro para hacer pulseras al crochet y otro de tests para chicas, porque parece que al igual que a mi le fascina completar formularios (¡Encuestadores a nosotras!).
Fidelito, que además de bailar como los dioses dibuja idem (En mis quince años de docente nunca vi nada parecido, ese es mi pollo), tuvo su libro de digitopintura y otro de una historia que le encanta: los tres chanchitos, con istrucciones para hacer a los personajes con masa de modelar. Para Cata hubo diario íntimo canchero, para Reni una historia sobre una nena que como ella está portener su primer hermanito y para Mate un catálogo de dinosaurios con solapas. Para cada uno hubo galletitas en composé, porque no vaya a creer que las perdices son aves calmas que se dejan domesticar fácil, incluso pareciera que ahora que las cosas son como son se esmeran cada día más.
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