
Y otro, ya que estamos, a modo de agradecimiento para todos los dementes clientes de Comieron Perdices, este jóven emprendimiento que soy yo con mi alma en la cocina, los niños revoloteando, infartantes cuentas de gas, permanente olor a chocolate en toda la casa... Cuando mis hijos crezcan ese olor va a ser una llave de acceso a su niñez, como lo es para mí el olor de los jazmines (sinónimo del la navidad en Adrogué). Genial.
Gracias también, entonces, a los que hacen el aguante (en el sentido más amplio posible): Cuca, Fidel, Fabi, Leo. A Vero Pasman de Burbuja de Papel que "vio" el espíritu de lo que yo quería y lo dibujó al crear el logo. A los que comparten recetas y secretos, en particular a mi abuela Esther (por el mejor mousse de choco del universo), a Mer Paz (mejor merengue suizo de la galaxia) y a Pau Fernández (gurú del glaseo). A mis catadores oficiales: Fabi (que ya dice "Otra vez brownies ¡nooooooooo!"), Pablo ("Brownies sííííí!") y Cari.
Y a todos los que después de comer me llaman, me escriben, me mandan fotos (adoro esa parte).
Soy socióloga. A veces me piden alguna cosa rara y yo digo que sí y cuando corto pienso: no hay forma de que me salga. Y después: no hay ninguna posibilidad de que no pueda hacerla. Así funciona. Y funciona. Y me encanta.
Gracias totales.
Y feliz año nuevo para todos.