domingo, 13 de marzo de 2011

Pochocla




No bien Romi y Tati se enteraron de que estaba en camino le pusieron Pochoclo. Después se supo que era Pochocla y finalmente fue Juanita. Ayer estas galles partieron hacia la Patagonia para acompañar su llegada. ¡Qué ansiedad!

Marítimas


Popurrí para el cumpleaños de Bautista pedido por mamá Natalia: galletitas, tarteletas cheese cake, cupcakes, torta, trufas, y también hubo brownies y una torta celeste rellena de mousse para montar en ella un adorno soñado.

50 o´clock tea


Torta de cumpleaños, shots de chocolate blanco y frutillas, cupcakes y galletitas para la mesa de té de los 50 años de Mónica.

Largar las tachas


No hace tanto Vareria era dark, y Julia encargó para ella unas galletitas en las que predominaba el negro. Pero llegó el amor, y con él todo se tiñó de... ¡¡¡rosa!!! Aquí los souvenirs para el casorio, y adiós a las tachas.

jueves, 10 de marzo de 2011

Mariita





Se llama María, pero sus amigos la conocen como Mariita (con dos i). Y Fidel la adora, como está a la vista. Primorosa torta de dos pisos para festejar su cuarto cumpleaños.

Inesperado


Fabi cada tanto me lo recuerda: hasta que nuestros hijos empezaron el colegio nos burlábamos de las madres que hacían puerta o cotorreaban en los bares aledaños.¿No tienen nada que hacer? Nos parecía patético (más a mí que soy más mala), evidencia no sólo de que les sobraba el tiempo sino también de que no tenían amigos con quién hablar.
Ya cuando Cuca entró al maternal empezamos a hacernos a la idea de que podíamos estar equivocados. No es que seamos especialmente amorosos, y además los niños nos gustan como los grandes: Algunos sí y otros no (Gracias Sonia por tanta sabiduría), pero como quien no quiere la cosa nos fuimos acercando a algunas familias (y alejando de otras, ¡¡¡a pasos agigantados!!!). Nos hicimos de un grupete tan íntimo que para que se de una idea cuando Cuca cumplió 4 hicimos una fiesta de disfraces y fueron todos los adultos lookeados con grandes producciones de Hollywood.
Después cambiamos de cole y más allá de la buena onda, inicialmente no hubo con el grupo de Cuca nada más que los dos campamentos anuales que los padres (hombres) hacen con los chicos. Después entró Fidel, y ya desde la primera reunión de padres surgió con algunas familas algo especial que fue profundizándose entre llamados, cenas e incluso vacaciones.
Y entonces -milagro- empezamos también a acercarnos más a algunas parejas del grupo de Cuca. El sábado nos visitaron y tuve que esmerarme, porque la verdad es que ahora todos llegan al postre con grandes expectativas. Así que reincidí con uno infalible que ya había hecho con papás de la sala de Fi: cheese cake de chocolate. Es una delicia, cada vez que lo hago creo que me salió mal y no, o almenos yo no puedo imaginar nada que supere el sabor húmedo del chocolate aquesado. Espectacular. A la altura de las circunstancias.

sábado, 5 de marzo de 2011

En el campo y en la ciudad

Delicias para los festejos urbanos y campestres de Milo y Chloe, con sorpresa de minitorta de brownie, dulce de leche y merengue para eu tío fana de loscaballos y la abuela Nany, todo ideado por mamá Carla.


viernes, 4 de marzo de 2011

Si te digo carnaval (o Lime Pie)

Llegó el primer feriado largo (larguísimo) del año. No bien reabierto Comieron Perdices (aunque sólo por un mes) hubo maratón de pedidos.
Milo y Chloé pidieron un Paquetito paquete para su abuela Nany, Mariana uno playero para su mamá y Gabi otro para apoyar a Carolina en un momento dificile; Caro y familia quisieron un desayuno de cumpleaños para Milly y las chicas de Trendy Parties otro para agradecer una recomendación.
Quedan pilas, sin embargo, para pasarle una receta a ver si se esmera usted.
Es súper sencilla, me la pasó Cari y aunque la hice sólo dos veces pinta súper.
Primero procese (o minipymeree) dos paquetes de galletitas Vocación o similar, y agreguele 100 grs de manteca derretida.
Aprete la mezcla en un mode de 26 cm de diámetro (en el fondo y un par de centímetros de las paredes). Cocínelo a 175° durante 10 minutos. Sáquelo y déjelo enfriar.
Mientras tanto, en un bol mezcle 2 latas de leche condensada con 180 cm3 de jugo de lima, la ralladura de cáscara de una lima y 4 yemas. Lo vuelca arriba del fonde de galletitas y pone todo al horno 20 minutos más, también a 175°.
Al sacarlo puede decorarlo con crema chantillí o merengue (si no sabe cómo se hace déjelo para cuando se lo explique, el merengue mal hecho es un verdadero pecado) o cookies bañadas en chocolate (se compran en el cotillón) o lo que le guste más.
Yo no le tenía nada de fe pero es ALUCINANTE. Supongo que los que se animaron al crumble tendrán confianza. El resto súmese con las dos recetas. Hágame caso: si le digo carnaval...



















martes, 1 de marzo de 2011

Madrugar otra vez (grrrr)


Hice todo el jardín y buena parte de la escuela primaria en el turno tarde. A alguna hora cerca del medio día abría los ojos, me desperezaba y partía en el Citröen rumbo a mi escuela de Adrogué. Tenía primas que iban por la mañana y decían que era mejor para aprovechar más (¿?). Tenía primas que iban jonada completa y que siempre parecían aprender mucho más que yo. Yo, sin embargo, las compadecía profundamente, y se me ponía la piel de gallina de sólo pensar en la posibilidad de que existiera gente suficientemente mala como para privar a los niños de remolonear en sus camas hasta que quisieran. Algo de esas sensaciones quedó en mi para siempre, en primer lugar haciendo de mi un ser profundamente nocturno. Cocino, escribo, estudio mejor cuando todos se van a dormir. La única razón por la que no sigo de largo todos los días es porque vivo con mi familia, pero creo que si no entraría a la cama al amanecer como temprano. Cuando suena el despertadora las 6:15 siento que el universo está en mi contra, y que las fuerzas del mal se imponen a mi naturaleza con tanta fuerza que apenas puedo sobreponerme. Despertar a los nenes a las 7 para empujarlos a la maratón de la jornada escolar, usted comprenderá, me hace sentir doblemente culpable. Y todo esto para presentar estos desayunos. Todos los años mis hijos arrancan con alguna sorpresa. Este llevaron vianditas para empezar con mejor espíritu del que yo soy capaz de transmitir en estas circunstancias. Con sendos desayunos se sumaron los hijos de Carolina, la de Paula y sus sobrinos, las hijas de Ana. Derroche de dulzura, de belleza, de amor. Apoyo incondicional. Y bálsamo para una rutina me da fiaca. Pequeño aporte perdiz.

50




Eduardo (que es el papá de un amiguito de Fidel) cumplió 50, y Raquel lo sorprendió con una fiesta con sabrosa presencia perdiz: hubo torta de cumpleaños rellena de mousse de chocolate, torta chocuqueta, brumble de manzana, budín de limón.

Sigue la campaña




Son nuestros amigos, son sensibles, son K. Y un poco golosos también. Aquí una forma de llegar a su alma la noche en que un pingüino hubiera festejado un nuevo cumpleaños, de no haber migrado a un lugar no tan gélido, algo esponjoso, celestial.
Los pingüinos de choclate para los chicos están hechos con las hieleras de silicona que venden en todos lados -Falabella, Geo, Morph.
La torta es un cheese cake de chocolate que despertó suspiros. Con este público tengo que esmerarme porque ya probaron casi todo. Así que revisé mis libros hasta que di con esta receta genial. Otro día se la paso, hoy me caigo de sueño -empezaron las clases, señora,qué se le va a hacer...

Y siguen las galles




Dos de último momento! Para Silvina y para Juana, pedidas por la abuela Celia.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Reni


Es la primera vez que hago esto, cut & paste de un post anterior:
Qué le voy a hablar de la maternidad. Si tiene hijos todo lo que le diga es redundante y si no se imagina algo de lo que significa tenerlos por lo que ve en los demás, por ser hijo de alguien y por las novelas cariocas que pasan en la tele. Los sobrinos, en cambio, son un terreno más inexplorado, un rubro sobre el que no se profundiza tanto habiendo, sin embargo, tanto para decir. Porque los hijos, señora, una sabe más o menos desde los... ¿cuatro años? si va querer tener o no (aunque a esa edad casi siempre es sí), cómo quiere que se llamen ellos y hasta cómo quiere que se llame el padre (la vida, claro, no siempre es tan sencilla, ni tan lineal, ni nada, pero qué puede saber uno a los cuatro).
Los sobrinos no se anticipan: son una sorpresa. Porque mientras las propia vida uno tiende a imaginarla, que esos adolecentes descarriados vayan a decidir un día encarrilarse y reproducirse es un imprevisto que nadie es capaz de prever.
Los sobrinos, señor, son un regalo. No hay que hacer nada, llegan solos, y como llegan se disfrutan.
Ayer Renata cumplió un año. Cuando hablo de ella siempre digo que es tan linda que parece hecha con la manga de repostería, toda delicadita, primorosa, siempre haciendo onomatopeyitas graciosas que anticipan una charlatana locuaz.
Aquí un regalo de galletita, aunque mis Renis no le llegan ni a los talones a la de verdad.
Escribiría lo mismo ahora que Renata cumple dos, mucho más ahora que Renata va a tener un hermanito. Así que corto y pego, y cocino, decoro, y soy una tía feliz.

Galletitas Nac&Pop







En una época las galles más pedidas eran las de carteras y zapatos, pero llegó el año electoral y pintó la fiebre de las galletitas políticas. Estas para Magalí, que cumplió 29 y quiso un festejo nacional y popular, con caritas K-2011, pingüinos, blondas con frases célebres y mucha Cris-pasión.



Frida







El día en que su mamá y yo nos conocimos éramos apenas más grandes que ella. Me trepé a la medianera entre mi casa y la suya para pelearla, porque al mudarse a esa casa le había sacado la casa a mi adorada Mariel. Me asomé para pelearla pero nos hicimos amigas íntimas, hace algo así como 31 años. Felicidades para Frida, que acaba de cumplir tres.

Con historia

Mabel leyó un artículo sobre Comieron Perdices en una revista hace como un año y medio. Se enamoró de una torta que hubiera amado para una nieta, pero como su nuera cocina de mil amores guardó y hace las tortas para sus propios hijos guardó el dato para el día en que su hija tuviera una bebé. Por entonces no había ni noticias de nada parecido pero las novedades no tardaron en llegar, y la tal nietita ya cumplió un año. Torta de base de brownie, relleno de mousse y cobertura de merengue con adorno perlado y de galletita, para Juana, de su abuela, con amor.

De trenes




Para Milo, pedidos por mamá Wanda.

Ole!




Acantilados es el pueblito perdido, remoto, en el que pasé buena parte de las vacaciones de mi infancia. Siempre fue medio Macondo, pero en sus años de prosperidad supo tener una playa enorme y serena, con el detalle fabuloso de una aglomeración de rocas entre las que podían buscarse caracoles, anémonas y cangrejos. La decada del '90 devastó ese pueblo igual que devastó casi todo. Se inciaron obras que quedaron inconclusas y el mar se comió la playa; el hermoso parador fue quedando en ruinas y el óxido arrasó con lo que en algún momento había sido un modernísimo ascensor para bajar a la playa al ras del acantilado.
Ahora -igual que casi todo- reflotó, pero aun cuando era la sombra de lo que había sido no hubo un verano de mi vida en que no haya pasado aunque sea dos días por ese pueblo. Hay algo que me conecta a esa playa igual que hay parte de mi alma con domicilio permanente en Adrogué. A mis hijos les pasa igual, y por suerte igual a sus primos -y a los míos, y a mi abuela.
Así fue que le hice Ole! a San Valentín y aunque volví para el 14 pasé los días previos allá. Había amenazado con tomar pedidos para la ocasión pero la posibilidad de esa escapada hizo que finalmente agendara poco y nada. Por suerte, porque además volví descompuesta -por mala suerte, porque pasé esa noche en cama en la menos romántica de sus versiones. Aquí foto de algunos románticos dulces, y de una remontada de barrilete memorable (aunque duró lo que duro el click...).

domingo, 6 de febrero de 2011

Crumble de manzana


Pensé mucho qué foto poner en este post y finalmente elgí una de la casa. Me parece que ilustra muy bien cómo fueron nuestras vacaciones. Es una casa de campo tapada de flores, a pocos metros del mar. A pocos metros, también, de los amigos. Esta vez nos entregamos como pocas a la movida grupal, una multitud de niños propios y ajenos revoloteando siempre y siempre también señoras y señores buscando variantes a la invariable reunión. Pasamos 15 días en Uruguay y nuestras actividades fundamentales fueron dormir, cocinar, reunirnos, comer, ir a la playa -casi que en ese orden. La gloria. Agotadora, pero gloria al fin.El protagonista dulce de esa temporada fue sin dudas el apple crumble, porque se prepara fácil, porque es una delicia, y porque por error llevé toneladas de avena. No importa. Nunca sobró una miguita, más bien todo lo contrario.
Así que tome lápiz y papel, señora, porque voy a enseñarle a hacerlo.
Los ingredientes son:
1 k de manzanas (a mí me gustan rojas, pero si quiere un toquecito más ácido compre verdes)
100 grs de harina leudante
100 gs de azúcar
100 grs de manteca fría
50 grs de avena tradicional (la Quaker se vende en cualquier supermercado)
Y se hace así:
Prenda el horno a temperatura media (por caso, ¿185°?)
Ponga las manzanas cortadas en rodajitas partidas al medio en una pirex (importante: sale mejor si la fuente es de vidrio, y para estas cantidades yo uso una de 40 x 25 cm).
Ponga en un bol el resto de los ingredientes y arénelos (mézclelos fortando las manos, si la manteca está cortadita resulta más fácil). Luego cubra las manzanas con esta mezcla.
Ponga la fuente al horno hasta que la cobertura esté doradita, será media hora, 40 minutos, o hasta que el olor le cale tan profundo en su alma que no le resulte posible vivir un solo minuto más sin comerla.
Sírvala tibia (se puede calentar en el microhondas) con una cucharada de helado de crema o con crema chantillí.
Llore de la emoción.
Cuénteme.

Bienvenido


Para el hermanito de Fran, amigo de Fidel, para celebrar su llegada al mundo.

¿Shot o shock?


De chocolate y cerezas, para Jorge y familia.

¡Mica!


Producción en rosa y negro, para el cumpleaños de Micaela.

Ciro y Galo


Soy madre, soy madrina, soy tía. Estoy rodeada de los hijos de mis amigos y de los amigos de mis hijos y ¿sabe qué? de todos los niños que conocí en mi vida no hay ninguno tan bueno como estos dos. Nacieron en Texas y los conocía -desde la panza de Nancy- por fotos. Me reí con los videos que colgaban en facebook sus papás, especialmente cuando Julián se los confundía -eso por no seguir mi consejo de ponerles un post it a cada uno con su nombre. Finalmente los conocí. Los bautizaron en Buenos Aires, en Adrogué, más precisamente, y allí fui con mis perdices. Y mis elefantes. Mire si no.

Isabella

Para el bautismo de Isabella, muchas ellas con el vestidito que llevó para la ocasión, y blondas y corazones.


Allá lejos y hace tiempo llegaron los reyes


martes, 11 de enero de 2011

2011: Cómo entrenar a mi dragón


Llego fin de año, nomás. 2010 resultó impredeciblemente emotivo. Fue como se burla Cari de las películas de Campanella: para reirse, para emocionarse, para llorar. Entre Correa que se arranca la camisa y pide a gritos que lo maten (no me provoques, bombonazo), el desamorado de Andy que se va a la Universidad (Fidelito: "Mamá, no llores tanto"), los 33 resurgiendo de la muerte propiamente dicha, y la muerte propiamente dicha del ex presidente, el bálsamo para todo de la visita de Paul, Dieguito hermoso dando batalla con sus gloriosos secuaces, el mundo fue un torbellino de pasiones. La vida personal se iluminó de refilón gracias a las gestiones de los queridos que trajeron nuevos niños al mundo o que hicieron lo necesario para que lleguen en 2011; algunos otros se repatriaron, se comprometieron, o se dedicaron a cosas que no por cotidianas -cocinar, visitarnos, y así- aportan mínimamente menos. En lo personalísimo me vienen a la mente -fuera de los obvios: el núcleo del hogar, la mega troupe adroguense, los amigos (elenco estable y premios revelación)- las editoras alemanas que me convocaron -en un año personal tan poco literario- para traducir al alemán y publicar en compilaciones de autores argentinos cuentos míos en ocasión de la Feria de Frankfurt, los desengañados sociólogos y aledaños que insisten en ofrecerme tentadores propuestas que me reencarrilan hacia mi otro yo y la cita especial es para Fabi, ya le cuento por qué.
El quince de diciembre busqué a los nenes en el cole y me fui a almorzar a Adrogué, como hago siempre para mi cumpleaños. Tenía la radio encendida y de pronto me encontré escuchando apasianadamente a Ludovica Esquirru. ¿Le dije ya que no creo en nada? Nada de nada (quiero decir nada sobre natural, como dios o el tarot o la reencarnación). Sin embargo escuché a Ludovica hablar sobre mi vida. Decía que el calendario occidental fue el único que se estructuró e impuso con fundamentos políticos, y no orgánicos ni naturales, y que esa es la razón de que vivamos contrarreloj. De todas formas, no quiero contradecirte, Ludovica, pero creo que mi caso es algo más grave. Llegué a Comieron Perdices porque estaba pasada de revoluciones con mi otro trabajo. Desvelada con una consultoría para el Ministerio de Educación de un país que no había pisado nunca, había entrado en un patológico circuito de postas: trabajar hasta la madrugada y apretar send para más tarde recibir una nueva versión en la que seguir trabajando. Me harté. Quería dedicarme más a la familia y al doctorado. Dejé ese trabajo y avisé "Voy a hacer algunas tortas". Después pasó lo que pasó. Si cada tanto chusmea este blog ya sabe en qué consiste. El ritmo de trabajo es todavía más intenso que en mi vida anterior (porque no sé decir que no, básicamente, y no espere que aprenda cuando usted quiere festejar el cumpleaños de dos de su hijita ¿acaso podría ser así de desalmada?) con el agravante de que las trasnochadas son contínuas y de que al transcurrir todo en la cocina todo lo demás se ajusta al tiempo de los pedidos, y los horarios de mis entregas marcan el paso de la rutina familiar.
Dice Ludovica que los dragones somos soberbios, y que entendemos que el mundo gira al rededor de nosotros. Dice Ludovica que en el año chino que comienza el 3 de febrero, la primacía del conejo obliga al dragón a correrse de ese lugar y reparar en los otros. Volver la mirada al entorno, recentrase, encontrar el eje en el núcleo familiar. Ludovica lo dice con otras palabras pero suena así de grave: es eso o patear el tablero.
Vivo con otro dragón hace muchos años. Dice Ludovica que los dragones que no se destruyen mutuamente unen sus fuegos en candorosas fogatas. Cuando mi dragón se retrotrae al palacio de cristal de su yo, el de Fabi se enloquece y lo demuestra dando coletazos: acá estoy, acá estamos. Eso dijo Fabi hace un par de meses, y después vino Ludovica con su consejo astral. Y la navidad, señora: ni pasé por la cama la noche anterior a la navidad, me quedé completando una maratón de pedidos y no me acosté a dormir ni un segundo. ¿A usted le parece? ¡Con lo que a mí me divierte la navidad! Imposible, ni mi soberbio dragón puedelotodo puede con eso.
Queda, claro, la posibilidad de hacer de Comieron Perdices una empresa. Montar algo más serio, como se dice, buscar un lugar fuera de casa, tomar algún empleado. Eso tiene al menos tres objeciones: la primera, monté Comieron Perdices para ampliar las posibilidades de disfrutar de la vida familiar, ¡no voy a irme de casa para hacer tortas! Y la segunda: requeriría abandonar otras cosas, como mi tesis ¡después detantos años! Sencillamente impensable. Por último... se lo voy a decir medio adolescentemente: si bien cocinar me fascina y me relaja, y me reconforta siempre el trabajo terminado y las cosas lindas que usted suele decirme, nada de eso me "llena" (aquí la consabida adolescencia) de ningún modo más que mi trabajo como socióloga. He notado que algunos reposteros creen que sus creaciones importan másque la penicilina. No es mi caso. Entrego mi corazón en cada paquete de galletitas, pero mi alma está puesta en el trabajo de democratización de la distribución de nuestros saberes sobre el pasado reciente (a mi soberbio dragón le encanta decirlo así). Esa, más que los cupcakes de brownie rellenos de mousse de chocolate, es mi especialidad.
¿Se lo digo más claro? Cierra Comieron Perdices, señora. Ahora que lo escribo se me hace por primera vez una pasa de uva el corazón, mucho más que cuando lo decidí y lo compartí en casa con dragón, serpiente y perro. Hay, sin embargo, tanta seguridad en la determinación que iremos para adelante. En parte la seguridad surge del éxito (en el sentido menos trillado de la palabra) que fue este emprendimiento, que en menos de un año y medio despegó de tal forma que pudo haberse convertido en la máquina de hacer chorizos y sin embargo mantuvo intacta la opción original de hacer todo (desde amasar hasta decorar, desde comprar los ingredientes hasta embalar los dulces) con mis propias manos.
Seguirán claro las creaciones perdices para los íntimos, y mantendré este hermoso blog (mi dragón dice: modestia aparte) sin el cual no sé qué sería de mí. Aprovecharé para compartir con usted las recetas que ya no podré hacerle. Y sigue la posibilidad de dar un curso breve para madres corajudas, aunque ahora deje que me vaya de vacaciones. Me tomo todo el verano (salvo por San Valentín), vuelvo en marzo y luego cierro definitivamente, o hasta algún día, lo que nos venga mejor.
Por lo pronto, resta agradecer a los generosos clientes que ofrecen geniales ideas que yo transformo en dulces, y a sus enamorados, agasajados, invitados, que los devoran y siempre mandan mensajes que acarician el ego de mi dragón. Y a la familia y los amigos, que bancan la parada, y a mi coequiper, siempre listo para despabilarme con la intensidad amorosa de su fuego. Y a Ludovica, claro, y a su conejo, que con esa apariencia esponjosa y frágil le ganó al dragón.
Comieron Perdices es la frase con la que terminan los cuentos que terminan bien. No podría imaginarme un mejor final.

Felisa me muero


Algunos pedidos de fin de año, para terminar bien arriba.

Tirar la casa por la ventana







Cuando la bebé cumplió un año Stella encargó una torta tan linda que depués mucha gente al verla en el blog llamó para pedir "una torta como la de Ana Paula". Para los dos años cambiaron los tonalidades y los motivos, pero las ganas de tirar la casa por la ventana con los festejos permanecieron intactas. Aquí las fotos de la nueva producción.

Por dos




Una de bizcochuelo de chocolate rellena y cubierta de mousse para el cumpleaños del marido; otra de vainilla con dulce de leche y merengue para la merienda de los niñitos en el jardín. Pedidas por Caro, que definitivamente está en todo.

Another niño tuerca


Pedida por Celia para Juan

Manuel.

YS


Emma viene reclamando su Paquetito paquete hace mucho, lo esperaba desde que Cande empezó a repartir a diestra y siniestra dentro del clan Larrondo, pero de seguro no esperaba nada así. Yellows subarines, símbolos de la paz,túnicas hippies para una tía bleatemaníaca y adorada.

Feliz aniversario




De Natacha para Fabián

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Maratónica navidad

La noche del 23 al 24 ni me acosté, seguí de largo para terminar con los pedidos navideños. Hubo hermosísimas repercusiones, al menos. Aquí fotos de las mesas, y los paquetitos de cupcakes, galletitas, shots.